lunes, 3 de marzo de 2008

3.- CONTINUANDO EN LA BATALLA SINDICAL.

El profesor Wilbert Narciso Boldo Vera, en compañía del intendente Miguel Santiago, se percatan de que no existe documento que avalara la legitimidad del sindicato. En enero de 1989, se encomienda a la tarea de recabar las actas que había en la ciudad de Paraíso y en la Ciudad de Villahermosa, así como también tratar de convencer al Lic. Jiménez Correa y a los demás integrantes de continuar con la lucha que juntos habían iniciado, sin embargo se encuentra con la desagradable noticia de la renuncia del Lic. Jiménez Correa, Convocando a una reunión el día 21 de octubre de 1989, en el auditorio de la C.N.O.P (hoy F.E.O.C) con la asistencia de unos contados síndicos de tres planteles y recayendo en la antipatía hacia la formación de un sindicato, quien chocó con la decidida oposición de la Dirección General, apoyada por los directores de los planteles 1 y 2 que fueron los instrumentos de la sucia maniobra.

Como fecha memorable, el dos de junio de 1991, los trabajadores de numerosos planteles del COBATAB decidieron cancelar definitivamente la malograda intentona iniciada hace cerca de cuatro años para formar el sindicato y se comprometieron solemnemente a iniciar la construcción desde la base de un órgano que aglutinara a todos los trabajadores pertenecientes a dicha institución y que no tenga según el decreto de creación, el carácter de trabajadores de confianza. El acuerdo estableció tácitamente la formación de un sindicato democrático e independiente, de conformidad con el espíritu que anima el nacimiento de este organismo para velar por los intereses de todos los agraviados, garantizando la plena participación de los trabajadores de todo el sistema y respetando los términos establecidos en la legislación vigente de nuestro país.

Dicho acuerdo los sostuvieron los catedráticos de los diferentes colegios de bachilleres de Tabasco en una reunión el 2 de junio de 1991, entre los que se encontraban Carlos León León, Ramón Díaz Uribe, Wilbert Narciso Boldo Vera, C.P. Joaquín Torres Jiménez, Prof. Leonel Álvarez Cruz, María Luisa Fernández Enríquez, Lic. Crispin Uribe Hernández, Delfino Suárez Rodríguez, Lic. Cesar Tobías Muñoz García, Ing. Hector Pérez Cabrera, Profa. Susana López Leal, Lic. Martha Dagdug Marín, C.P. Miguel Acuña, Prof. Ignacio Zetina Aguirre, C.P. Luis Enrique Ruiz González, Dra. Laura Esther Carrillos Vivas, Prof. Miguel A. Mendoza Collado, Prof. Nelly González Morales, Ing. Pedro A. Sonda González., el Prof. Eugenio López Hernández, Lic. Walner Cadena Sánchez, Lic. Roberto Margalli Marenco, Prof. Arturo Cáceres San Román, Lic. Palmira Ventura López, Prof. Darvelio Gutiérrez Laguna, Sr. Antonio García Valdés, Sr. Alejandro Ramos Solís, Lic. David Sánchez Santos, Modesto Ruiz; Gabriel Montejo López, Gabriel Hernández Reyes y el Prof. Eleucine Herrera Díaz y para determinar quienes serían los que representaran sindicalmente a todos ellos.

La presencia del Prof. Faudes Baños Baños fue esencial en la lucha emanada de los catedráticos cuyo principal argumento era “La idea del sindicato ha pretendido en una significativa mayoría, pese a los barreras de la incomunicación y del aislamiento que priva entre los planteles, auspiciado por las propias autoridades que son igualmente responsables de las campañas y rumores de amenazas que por ciertos medios han difundido esperando atemorizar y desalentar a los compañeros trabajadores, especialmente a los de planteles recién creados que no han tenido la experiencia de esta lucha que ya se remonta a varios años, en los varios intentos no han logrado fructificar.

La lucha y discusión en torno al sindicato siempre ha sido públicas y abierta y en tanto a su legalidad como sus propósitos se han dado a conocer contrarrestando las campañas de rumores y amenazas veladas que no han logrado sus objetivos de desmovilizar a quienes se han empeñado en la construcción del sindicato, rescatando lo mejor de las experiencias que en estos últimos años se han alcanzado en pugna contra los intereses de diversas índole que han puesto una tenaz resistencia, misma que continuará arreciando y que sólo puede ser quebrantada mediante la participación activa, consciente y responsable de todos los trabajadores, interesados en mantener las vigencias de los derechos y las conquistas que por vía de la unidad, razón y justicia son necesaria para dignificar y hacer cada vez más eficiente el desempeño profesional y la calidad del servicio que se brinda a la juventud estudiosa del Colegio de Bachilleres.”[1]

Se trataba de una convocatoria general para organizarse y participar con pleno derecho en esta tarea, que nadie ignoraba que fuera laboriosa y difícil, pero cuyo triunfo estaba asegurado, porque se contaba con la decisión mayoritaria de los trabajadores. Y que nadie intentara hacerse a un lado aduciendo ignorancia o desinterés, pasividad o conformismo, desconfianza o frustración, En todas las reuniones o discusiones había prevalecido la idea de conformar un sindicato democrático, cuyas acciones estuviesen regidas por el consenso, la discusión amplia y la participación en los acuerdos de la base, superando de este modo los vicios y defectos que el sindicalismo tradicional arrastra en la actualidad.

Quienes aparecen en la cabeza de este proceso de organización y unificación fueron trabajadores avalados y autorizados por sus propias delegaciones que mantuvieron su organización desde los últimos intentos, y ellos están conscientes de que en el momento en que demostraran con hechos, en la práctica y no sólo en el discurso que merecían el respaldo y la confianza de sus compañeros. Así, el modo corresponde a un sindicato de estructura horizontal donde todo miembro siente el orgullo y a la vez la responsabilidad de pertenecer a él.

Deben hacerse a un lado la vana aspiración de formar burocracias y constituir camarillas dinásticas, desterrando para siempre el continuismo y las actitudes prepotentes, personalistas y absolutistas que propician el entreguismo y la traición, que todos sabemos, es el clima que prevalece en muchos sindicatos llamados instituciones o corporativos.

Para que esta situación pueda producirse y echar raíces, se cuenta con que cada compañero se convierta en un atento vigilante al proceso de funcionamiento de la vida sindical y que con todo valor y convicción, como corresponde a los trabajadores de una institución del nivel medio superior haga valer sus derechos y procure por todos los medios lícitos que todas las demandas de la base se pongan en obra de ejecución y resolución. Que el interés y la participación orienten los trabajos sindicales sin permitir que por abandono o negligencia en el cumplimiento de sus deberes se caiga en las aberraciones que algunos sindicatos padecen y que constituyen la vergüenza del sindicalismo mexicano en los últimos años.

Todo los compañeros trabajadores tuvieron la oportunidad de asistir al nacimiento de este organismo formando parte consustancial de él a condición de incorporarse en cuanto a esta lucha. No puede justificarse la indecisión o la indolencia, la pasividad y la automarginación, la resignación y el conformismo que en estos momentos de prueba resultan condenables.

Este proceso inicial, asumió toda declaración hecha por la Dirección General del Colegio de Bachilleres, y se llegó a realizar una reunión con el personal académico de los Planteles, en el sentido de mantener un respeto irrestricto a la formación del sindicato lo cual implicó también el otorgar en su oportunidad el reconocimiento a este organismo con el fin de que garantizara el clima de trabajo y armonía en todo el sistema.

Es por ello, todos los trabajadores del sistema de Colegio de Bachilleres de Tabasco, académicos, administrativos y manuales, debían incorporarse en pleno derecho al movimiento, que tenía como objetivo primordial, la construcción del sindicato de trabajadores del CBT proponiendo de inmediato la formación de delegaciones en cada Plantel, sabían que debían dar nacimiento a un organismo democrático, participativo, transparente y dedicado exclusivamente a la protección de los derechos, a velar por los intereses y a estimular la labor de todos los trabajadores del sistema. Estos principios conformaban también una declaración ante las autoridades del sistema, los padres de familia y la opinión pública.

Por otro lado, sin descuidar sus actividades y responsabilidades laborales activaron el mecanismo que iba a poner en marcha el movimiento hasta conseguir los objetivos. La historia cotidiana se escribía con decisiones tomadas oportunamente y condenada al olvido, en la pasividad y la indiferencia. Toda formación de sindicatos sea cual sea, exige organización, tacto, disciplina y audacia. Y ante ello la Dirección General reaccionaba a gran prisa, y se estaba dejando ver con las intenciones de oponerse, cada vez más enérgicamente a la creación del sindicato, porque veía amenazado su régimen de dictadura personal.

Tal y como lo llevaba a cabo “Mena Olán, quien no permitía que grupos formaran un sindicato para el CBT y lo que estaban realizando los trabajadores era la violación del estatuto, las personas que ahora desearan formar un sindicato lo único que estarían haciendo sería violar los estatutos internos del CBT. Y por lo mismo tendrían que atenerse a las consecuencias en su debido momento, pues no se permitirá de acuerdo a la legislación jurídica la formación del mencionado sindicato y si se logra hacer nacerá y morirá de la misma forma en que llegue”.[2]

Es por ello que urgía organizar la defensa de los intereses colectivos y particulares y las armas principales que eran la organización, la disciplina y que significaba cumplir con los compromisos de los planes de acción que se elaboraban y la movilización a que debían estar dispuestos y preparados para responder en cualquier momento a la campaña que se dirigiría sobre todo a la capacidad de respuesta en donde estaría el triunfo en la lucha.

“Algunas sugerencias para la organización se dan a continuación:

1.- Hacer recuento de afiliados, tanto en lo relativo a las delegaciones constituidas como entre miembros de ellos para identificarnos.

2.- Contactar a los planteles que todavía no se han incorporado y hacer llega a sus miembros.

3.- Identificar a los directores más agresivos contra el sindicato y empezar a llevar un registro de las medidas represivas que establecen para asegurar la defensa colectiva y elaborar contramedidas.

4.- Tener acceso a la información periodística o radiofónica es vital organizar el sistema o red de información propia mediante volantes o boletines firmados por los miembros responsables a efecto de eliminar la campaña de descrédito y de confusión que ya se ha manifestado en pequeña escala.

5.- Lo más importante: que se comience a trabajar en firme para consolidar lo alcanzado a través de una asamblea constituyente preparado en forma cuidadosa. En el jurídico y legal que gane más a través de la movilización, contando con que las propias autoridades del trabajo se pongan en contra.

6.- Que los comités dirigentes de todos los niveles se disponga a estar en contacto en forma permanente con el fin de tomar las medidas del caso o hacer declaraciones oportunas, según la evolución y desarrollo de los acontecimientos.”[3]

Estar dispuesto a ir hasta donde sea posible para hacer avanzar el esfuerzo y utilizar todos los recursos lícitos que fueron utilizados por otras organizaciones para conseguir sus aspiraciones, tales como el Plantón, la marcha, el paro, la huelga y esto solo daría resultado a condición de que todos, si es posible estuviesen dispuestos a trabajar en forma sincronizada, simultanea y solidaria. Sin embargo, muchos declinaron ante la falta de profesionalismo y la forma villana del anterior fracaso.

Con el inicio de las pugnas por alcanzar un sindicato, con la actitud firme y decidida de los profesores del Colegio de Bachilleres de ir hasta el paro indefinido, se logró romper la reiterada negativa de las autoridades y lograr un reconocimiento emergente y condicionado al sindicato, después de una lucha que se remonta a muchos años atrás cuyos esfuerzos se desplegaron por que de otro modo se corría el riesgo de anular la conquista, por la oportunista actitud de directores y secuaces, ligada a la Dirección General de querer apoderarse, mediante el engaño y la traición de la dirección del sindicato para convertirlo en un organismo inocuo, completamente anodino, para que siguiera apoyando el grupo político impuesto en esa dependencia y mantener a los trabajadores en la indigencia.

No obstante lo anterior, el grupo de maestros antes mencionado, preocupados por los intereses de su gremio, extendieron las debidas solicitudes para convocar a asamblea general extraordinaria para el día 2 de Marzo de 1992, “con la finalidad de renovar los cuadros Directivos de nuestro Sindicato, para la elección de una mesa Directiva y, tomando en cuenta que el 12 de marzo, se cumple un año de haberse vencido el periodo de la Directiva, basándose en la Ley Federal del Trabajo, conformada en el artículo 371, fracción VIII que concede la suficiente potestad, para realizarla en su defecto”.[4] Sin embargo, esta junta no se llevó a cabo.



[1] Los Trabajadores del Colegio de Bachilleres de Tabasco. Un llamado a Constituir un Sindicato Independiente y Democrático. (Comisión Organizadora del Sindicato).

[2] Tabasco Hoy 24/6/91.

[3] Responsable: Faudes Baños Baños, Tito Lara Jiménez, Mercedes Frías, Claudio Méndez, Ignacio Zetina A. (Declaración de Villahermosa, 2 de junio de 1991).

[4] Convocatoria a Asamblea General Extraordinaria, Villahermosa, Tab. A 2 de marzo de 1992.

2.1. FRACASO DE LOS PRIMEROS REPRESENTANTES.

Entre los trabajadores del Colegio de Bachilleres existía la necesidad de construir un sindicato que a través de la participación democrática directa, se encargara de velar por el respeto de los derechos laborales de todos los trabajadores y el mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo, por el estudio de los problemas académicos, administrativos y profesionales y el establecimiento de acuerdos y proposiciones con las autoridades y demás sectores involucrados, todo ello con el fin de alcanzar y mantener niveles más elevados de calidad y eficiencia en el servicio educativo que se prestara a los jóvenes y a la sociedad en general.

La historia de este floreciente sindicato, todavía no dejaba de escribirse en su totalidad y desafortunadamente, quizás por negligencia o desconocimiento de lo que es un sindicato, el Lic. Cesar Porfirio dejó pasar el tiempo sin elaborar la documentación correspondiente,[1] dando a conocer solamente su renuncia con fecha del 4 de agosto del 89´,[2]al cargo de Secretario General del Sindicato por cuestiones de un nuevo trabajo y comunicándolo con el fin de que la secretaria de trabajo y conflicto pudiera hacer los trámites respectivos, y lo diera a conocer a la asamblea correspondiente y se tomaran los acuerdos conducentes ya que la renuncia era de carácter de irrevocable. De este manera concluye el primer intento de Organización Sindical ya que con la renuncia de su secretario general esta organización quedó acéfala.

Al acercarse el fin del sexenio, del Lic. Miguel de la Madrid Hurtado, las autoridades fingieron aceptar la creación del sindicato, pero asegurándose a través de esos mismos directores de apoderarse de la dirección sindical para utilizarla en sus ambiciosos fines políticos en la sucesión de la gubernatura.

Un bloque de directores de planteles, manejados desde la dirección general obedeció la consigna, de esa manera lograron engañar a la mayoría de los profesores, consumándose así el vergonzoso fraude, al colocarse a la cabeza de la dirección sindical a un individuo totalmente desconocido (Cesar P. Jiménez Correa), que se prestó a la maniobra, y que nunca fue reconocido por los profesores del Plantel 1, donde prestaba sus servicios como catedrático del mismo, pues carecía de presencia y al final fue desplazado sin que nadie se diera por enterado.

Jiménez Correa, sirvió como instrumento para frustrar la primera lucha que se dio para conseguir el reconocimiento sindical. Habiéndose elegido un nuevo líder sindical cuando habían pasado cuatro años (hasta 1992). Desgraciadamente el Colegio de Bachilleres, no obstante su condición de institución académica y cultural siempre ha vivido al vaivén de las políticas del gobierno estatal a pesar de ser descentralizado, que en teoría le concede de una autonomía limitada con el propósito de permitirle convertirse en una institución de elevado prestigio en beneficio de la juventud tabasqueña. Y esto no se podía lograr hasta que se reconociera la necesidad de colocar al frente de ella personas con prestigio y capacidad para organizar el trabajo académico, comprometidos con la educación y con el grupo político que recibía las consignas desde el palacio de gobierno.


[1] Oficio No.1 del 12 de septiembre de 1988.

[2] Sria. de Trabajos y Conflictos del Sindicato de Trabajadores del CBT.(STCBT) agosto.4 de 1989.

2.- PRIMER GRUPO HACIA LA FORMACIÓN DE UN SINDICATO. (1988)

En Tabasco, surgen las primeras inquietudes de unidad, cuando las preparatorias dependían de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, (UJAT), organizándose las primeras asociaciones de catedráticos en el Plantel 1 y dándose el llamado hasta al Plantel 6, con un documento que propició que se despidiera a un maestro en el Plantel 1.

Las inquietudes siguieron floreciendo para finales del año de 1987 y principio del 88, un pequeño grupo encabezado por la Lic. Margarita Pérez Alfonso, haciéndose llamar Sindicato Único de Trabajadores del Colegio de Bachilleres de Tabasco, grupo que no fue elegido por los trabajadores, restando credibilidad a la formación de dicho grupo; situación que permitió al Director General de Colegio de Bachilleres, Lic. Marco Antonio Mena Olán, persuadir al Lic. Cesar Porfirio Jiménez Correa, para que realizara proselitismo en los planteles del Colegio de Bachilleres de Tabasco, (COBACH), convocando este ultimo a una reunión general el 12 de Marzo de 1988, en el auditorio “20 de Noviembre”, del Plantel No. 6, de Cunduacán y que contó con una asistencia de 16 planteles, realizándose en el centro de enseñanza abierta la primera directiva electa por los trabajadores y encabezada por el Lic. Cesar Porfirio Jiménez Correa.

La imposición de la Dirección General provocó el rechazo de una parte de las bases hacia la directiva del Sindicato, convocándose a una nueva reunión para elegir un líder que pudiera manifestarse a favor de los trabajadores y representarlos ante las autoridades, fue así, que se convocó a una nueva asamblea donde, el Lic. Juan José Pérez Tosca, en su carácter de jefe del Departamento de Relaciones de la Dirección de Gobierno del Poder Ejecutivo del Estado de Tabasco y en representación del Lic. Fredy Priego Priego, titular de la Dirección de Gobierno, dependiente de la Secretaría de Gobierno del Poder Ejecutivo, solicitó los servicios del Notario Público número 12 Lic. Víctor Manuel Cervantes Herrera, para que diera fé del desarrollo de la asamblea plenaria que llevarían a cabo los empleados administrativos y personal docente del colegio de Bachilleres de Tabasco.

El objetivo de la asamblea era designar a los representantes del sindicato que pretendían organizar en el salón del casino del puebloT, conforme a la convocatoria que al efecto fue publicada por los representantes de los comités.

Al empezar la reunión hizo uso de la palabra el Profesor José Leonel Álvarez Cruz, quien dio a conocer el nombre de las personas que se encontraban en el Presidium, como eran: la Lic. Margarita Pérez Alfonso, el Lic. Juan José Pérez Tosca y el Lic. Cesar Porfirio Jiménez Correa; informando a la asamblea el propósito por el cuál se encontraban allí reunidos y los exhorto a que guardando la postura debida, se llevaran a efecto las votaciones para designar al máximo dirigente del Sindicato del Colegio de Bachilleres de Tabasco.

Se nombraron dos miembros de cada planilla, que fueron designados por los representantes de cada una de ellas, nombrándose por la planilla que abanderaba la Lic. Margarita Pérez Alfonso (que actualmente se encuentra laborando en el Plantel 1), a los Ingenieros María Luisa Fernández Enríquez y Uriel Rodríguez López y, por la planilla que representa el Lic. Cesar Porfirio Jiménez Correa, a los profesores Carlos León L. y Eugenio López Hernández. Designándose como presidente la Ing. María Luisa Fernández Enríquez, como secretario al Profr. Carlos León L. y como escritores a los Ing. Uriel Rodríguez López y el Profesor Eugenio López Hernández todo lo cual fue aprobado por la asamblea.

Se continuó con la verificación del número de planteles presentes en la asamblea; contando con la presencia de todos los planteles y la dirección general del Colegio de Bachilleres de Tabasco, a excepción del Plantel número 23 de Villa el Triunfo, Balancán. Con dicha presencia, los acuerdos allí tomados serían válidos para todos los efectos legales a que hubiere lugar en virtud de estaban presente casi un 100% de los planteles.

En todo caso se hizo la presentación de las dos planillas que pretendían salir triunfadoras. “El grupo que encabezó la Lic. Margarita Pérez Alfonso, como Secretaria General, la integraron las personas: C.P. Joaquín Torres Jiménez, Prof. Leonel Álvarez Cruz, María Luisa Fernández Enríquez, Lic. Crispin Uribe Hernández, Manuel Delfino Suárez Rodríguez, Lic. Cesar Tobías Muñoz García, Ing. Hector Pérez Cabrera, Profa. Susana López Leal, Lic. Martha Dagdug Marín, C.P. Miguel Acuña, Prof. Ignacio Zetina Aguirre, C.P. Luis Enrique Ruiz González, Dra. Laura Esther Carrillos Vivas, Prof. Miguel A. Mendoza Collado, Prof. Nelly González Morales, Ing. Pedro A. Sonda González. Y la planilla que dirige el Lic. Cesar Porfirio Jiménez Correa, como secretario general, la integraron los señores: Prof. Eugenio López Hernández, Prof. Wilbert N. Boldo Vera, Lic. Walner Cadena Sánchez, Lic. Roberto Margalli Marenco, Prof. Arturo Cáceres San Román, Lic. Palmira Ventura López, Prof. Darvelio Gutiérrez Laguna, Sr. Antonio García Valdés, Sr. Alejandro Ramos Solís, Lic. David Sánchez Santos, Modesto Ruiz; Gabriel Montejo López, Prof. Carlos León, Gabriel Hernández Reyes y el Prof. Eleucine Herrera Díaz.”[1]

Se llegó al acuerdo que únicamente emitirían sus votos aquellas personas que se identificaran plenamente con alguna credencial con fotografía; y luego de discutir y considerar lo pertinente, también se consideró que el voto sería normal y abierto. Dándose el proceso de elección, que dio como resultado lo siguiente:

“La planilla que presidió la Lic. Margarita Pérez A., 177 votos y la planilla que encabezó el Lic. Cesar Porfirio Jiménez Correa, 270 votos. Por su parte la presidenta de la Mesa de Debates, informaron a la planilla triunfadora, que se adjudicó a dicho contendiente, lo cual fue aceptado con aplausos y algarabía”[2].

Por lo anterior, con la presencia del dirigente triunfador y su comitiva, ante el Presidium se le tomo la protesta de rigor e hizo uso de la palabra, el “triunfador” en su carácter de Secretario General, del Sindicato de Trabajadores del Colegio de Bachilleres de Tabasco, agradeció a todos los participantes el voto emitido en su favor y dijo: “Espero defender los intereses de todas las personas que prestan sus servicios al CBT”[3].



T Ubicado en la avenida “Heroico Colegio Militar”

[1] Escritura pública Num1, 256, Vol. XXXVI. Notaria P. No.12, Titular Lic. Víctor M. Cervantes Herrera. Fecha: a 22 de junio de 1988.

[2] Ibid.

[3] Ibid.

continuacion...

CAPITULO II

PRIMEROS GRUPOS CON IDEAS SINDICALISTAS EN EL COLEGIO DE BACHILLERES DE TABASCO.

LIC ADRIANA DEL CARMEN SOSA GONZALEZ.
1.-BREVE HISTORIA DEL COLEGIO DE BACHILLERES DE TABASCO.

“Los acontecimientos memorables

de la historia son los efectos visibles

de cambios invisibles operados en el

Pensamiento humano”.

Gustave Le Bon.

La educación media superior en el Estado de Tabasco, hasta antes de 1975 fue impartida primero por el instituto Juárez de Tabasco y posteriormente, por la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco hasta Enero de 1976. Fue así como surge El Colegio de Bachilleres, siendo rector de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco Juan José Beaurregard Cruz, (de enero de 1976 a octubre de 1979) cuando el Consejo Universitario decide crear el Colegio de Bachilleres, mediante una comisión que elaboró el ante proyecto de ley que se le entregó al entonces gobernador Lic. Mario Trujillo García, para crear la citada institución de Educación Media Terminal, quien lo envió al congreso del Estado.

Así fue, que el 19 de junio de 1976 “la H. XLVIII Legislatura del Estado Libre y Soberano de Tabasco, en ejercicio de la facultad que le confiere la fracción I del Art. 36 de la constitución Política del Estado, expidió el decreto núm. 1451 donde se crea el Colegio de Bachilleres del Estado de Tabasco, como organismo publico descentralizado, con personalidad jurídica y patrimonio propio. Y tiene por objeto impartir e impulsar la educación correspondiente al ciclo superior del nivel medio.”[1] En este decreto figuran 26 Art. Que rigen la vida académica y administrativa del COBACH con sus respectivos artículos transitorios (4) y donde se menciona en él artículo tercero que “los trabajadores que actualmente prestan servicios en la escuela preparatoria de Villahermosa, podrán continuar trabajando en el Colegio de Bachilleres de Tabasco, si así lo desean reconociéndoseles sus derechos.”[2]

Así fue, como las trece preparatorias que pertenecían a la UJAT y los cinco planteles incorporados formaron el Colegio de Bachilleres de Tabasco, que nace con personalidad jurídica y patrimonio propio, iniciando sus actividades escolares el 2 de septiembre de 1976. A partir de esta fecha, el Colegio de Bachilleres, ha incrementado su oferta académica y ha ampliado su infraestructura en atención a esa creciente demanda generada por los egresados de las Escuelas de Educación Medio Básica.

Actualmente el Colegio de Bachilleres continua a paso firme buscando la consolidación de una educación integral, aulas virtuales, regularización de sus extensiones, capacitación de alumnos y personal e intercambio educativo con instituciones nacionales y extranjeras, (con la Universidad de California) para lo cual se acceden a aulas virtuales a través de vía satelital donde se realizan diplomados y capacitaciones a los profesores apoyados también por la UJAT, a través de convenios que se han firmado se ha logrado la capacitación de 800 profesores mediante cursos muy interesantes.

A pesar de los malos manejos que han pasado, actualmente la modernización de enfrentarse a los nuevos retos del milenio ha sido fundamental para el COBATAB y el Sindicato de Profesores del Colegio de Bachilleres (SPCBT), una muestra de ello es el uso de material didáctico, bibliográfico, equipo visual (como son televisión, videocaseteras, proyectores de acetatos, diapositivas, rotafolios, etc.), con el fin de facilitar la labor del docente y que el alumno a través de este proceso tenga un mayor aprovechamiento de los conocimientos.

El Colegio de Bachilleres ha logrado obtener buena infraestructura física como son los laboratorios de idiomas que cuentan con un excelente equipo de importación y se encuentran en todos los colegios de la entidad, al inducir al alumno a este tipo de prácticas se ha tratado de entrar a una especie de educación cibernética. Además de contar actualmente con 45 planteles y dos extensiones de planteles, 7 centros de enseñanza abierta (CEA), una unidad de nivelación academica (UNA), cuenta tambien con 31 planteles particulares incorporados al subsistema.

El COBATAB es una institución que ha tratado de formar a sus alumnos con una conciencia educativa capaz de enfrentar los retos de la globalización y sobre todo de estar a la vanguardia de todo conocimiento, la manera más eficiente que se ha dado para lograr este objetivo, ha sido la participación eficaz de los profesores hacia ellos porque se han actualizado en las diferentes ramas del conocimiento que imparte el COBATAB, a través de los diferentes convenios que se han obtenido con la participación y el entusiasmo tanto de la Dirección General y del Sindicato de Profesores del Colegio de Bachilleres el cual se ha ido consolidando a través de su lucha continua hacia el mejoramiento académico y económico.

Es indispensable hacer mención, que las diferentes administraciones que han estado al frente de la institución, se olvidaron de establecer una relación justa, humana, equitativa y estable con el personal laborante, persistiendo en la toma de decisiones verticales y unilaterales, totalmente absolutistas que negaron la participación de los trabajadores en el proceso de desarrollo del sistema donde la modernización educativa que el Gobierno Federal promovía no había llegado todavía. Por el contrario, ha sido difícil por todos los medios posibles el proceso de organización sindical de los trabajadores para no tener que ceder el paso a la discusión, a la concertación, al diálogo y participación en la toma de decisiones, que eran las formas viables para analizar y resolver los problemas que cada vez eran mayores.

Para nadie era un secreto que los trabajadores, estaban individualmente aislados, solos, abandonados a su propia suerte tanto en lo laboral, como en los aspectos académico, administrativo, profesional y social. Solos e inermes frente a reglamentaciones, disposiciones, prescripciones, violaciones de derechos, trámites burocráticos, ascensos, aumentos de salarios, prestaciones, reclasificaciones, recategorizaciones, estímulos, condiciones de trabajo y demás circunstancias, que en su desempeño profesional se presentan continuamente. Es así como surge la necesidad de formar un sindicato que fuera capaz de hacer valer los intereses de los trabajadores que estaban al servicio del Colegio de Bachilleres de Tabasco.



[1] Periódico Oficial. Núm. 3522. 19 de junio de 1976.

[2] Ibid pág.4.

sábado, 1 de marzo de 2008

4.- EL SINDICALISMO EN TABASCO.

Se inicio formalmente el movimiento obrero en Tabasco con la Casa del Obrero Mundial, aunque muchos años antes – 1874 – los trabajadores tabasqueños habían ya tenido conciencia de clases fundando una SOCIEDAD DE ARTESANOS. “Los dirigentes de la Casa del Obrero Mundial al iniciar sus actividades iniciales fueron Víctor Solís, Federico Cámara, Pedro Ponce Peralta, Juan Arias, Francisco Bautista y un delegado de México llamado Graciano E. Vélez. Estas actividades iniciaron en 1914 y culminaron en 1917.”[1]

Después vino un periodo de desorganización en el que subsistió únicamente el Sindicato de Panaderos y posteriormente los Sindicatos de Recibidores y de Motoristas. En 1923 Quintín Aráuz y algunos delegados Veracruzanos iniciaron un nuevo movimiento sindical que culminó en 1924 con la fundación de la Liga Central de Resistencia, cuya directiva estuvo a cargo del Lic. Tomas Garrido Canabal, Alejandro Ruiz, Nicanor González, Medardo Rosado, Anita Santamaría (sic). Fueron oradores en esta magna obra sindical, el Lic. Francisco Trujillo Gurría, Tito Hernández Olivé, Aguilera Martínez, Arnulfo Giorgana y José Moreno Irabien. Esta potente organización dio forma de ligas obreras (sic) y fue disuelta en 1935 al desconocerse los poderes de Tabasco por el Centro y a petición del Presidente Lázaro Cárdenas.

En este mismo año se formaron nuevas centrales, entre ellas la FROC, y por otra parte en la misma Liga Central, y fieles a sus tradiciones radicales, se fundó la Federación General de Trabajadores (F.G.T). La redacción del manifiesto y los puntos del Programa de Acción estuvo a cargo de Trinidad Malpica H. En 1936 otro importantísimo sector obrero se organizó en Federación de Trabajadores del Estado de Tabasco, adscrito a la C.T.M. Otro sindicato de mucha importancia fue “el de Panaderos, que desde 1914 empezó a trabajar y luego el Sindicato de Electricistas que se organizó el 3 de febrero de 1937 adscrito a la C.T.M. surgiendo también el Sindicato de Porteadores en Camión que se organizó desde 1934 en forma de liga.

En el puerto de Álvaro Obregón también existieron desde años atrás varias agrupaciones obreras, siendo las de mayor fuerza: los Sindicatos de Madereros, Alijadores y los del ramo de la Fruta. Es justo mencionar entre los fundadores del Sindicalismo en Obregón, al extinto Quintín Aráuz, lo mismo que al señor Pío Garrido (hijo), a cuya constancia y energía debieron mucho de su disciplina y organización los obreros porteños. Existieron otras agrupaciones importantes como la de Alijadores, Cocineros, Albañiles, Carpinteros,... siendo Tabasco esencialmente Agrícola y careciendo de industrias, el movimiento sindicalista no ha revestido grandes proporciones pero si puede afirmarse que ya hay conciencia de clases entre los trabajadores”.[2] Hay datos del Sindicato de Petroleros en Comalcalco de 1940. Vale recalcar que la Federación General de Trabajadores del Estado de Tabasco ocupaba las instalaciones en las que antes estuvo la Liga Central de Resistencia.[3]

Los que conocían perfectamente los problemas sindicales que afectaban la labor educativa en el Estado, no podían continuar callados y sin hacer las aclaraciones debidas al conglomerado social, el cual era el directamente afectado. En el mes de abril de 1938, según noticias del periódico el Hijo del Garabato, “aprovechando un movimiento que se planeó para quitar del puesto a una “persona” que ocupando el cargo de Director de Educación pisoteó los intereses económicos de los maestros rurales y un grupo de maestros encabezados por dos o tres lideres se reunieron en una escuela para inventar delegaciones con el fin de realizar una asamblea gremial, y creando una sección sindical que su Central de México denominó Sección 27”. La cual nunca pudo llegar a un acuerdo con los maestros de Tabasco, simple y sencillamente por no haber garantizado los derechos de la mayoría y solo se ocupó de verificar reuniones con tres o cuatro dirigentes.

Sin embargo, el Sindicato Único de Trabajadores de la Enseñanza en Tabasco (SUTET), se reunió en los salones de la F.G.T, con el fin de llegar al acuerdo de constituir una agrupación que pueda defender los intereses y necesidades de los maestros, y que se actuara dentro del “Sindicato Magisterial Revolucionario, filial de la confederación de Trabajadores de México, habiéndose acordado que el referido grupo llevara por nombre el de “Bloque de Orientadores Técnicos de la Enseñanza en el Estado de Tabasco...””[4](sic). Este naciente Grupo de Orientadores se coló en la historia con el fin de defender los intereses que el Sindicato Único de Trabajadores de la Enseñanza de Tabasco, (SUTET) no había realizado, aunque los comisionados de este organismo eran los mismos que trabajaban con ellos. Y para esta nueva forma de sindicalismo imperante en Tabasco, surge para el mal de ellos, un artículo titulado “el fracaso del sindicalismo magisterial”, por Ramón Montiel H. El 11 de noviembre de 1938, en donde afirma que “el sindicalismo practicado en el magisterio de los Estados Unidos ha sido el más rotundo de los fracasos...”, y al día siguiente en el Diario de Tabasco, aparece lo siguiente... “la decantada unidad del magisterio nacional, tan llevada y traída por los líderes, rodó por tierra hoy al inaugurarse la convención para la que previamente fueron convocados los trabajadores de la enseñanza por la Confederación de Trabajadores de México (C.T.M). Y cuando el escándalo había llegado a su máximo, hizo acto de presencia en el teatro el Lic. Vicente Lombardo Toledano, Secretario General de la C.T.M, para restablecer el orden, habiendo logrado su objeto a duras penas y mediante mayores esfuerzos.



[1] El hijo del Garabato. 01.05.40.

[2] Ibid.

[3] Es decir, esquina suroeste de Madero y Zaragoza, donde hoy esta “Super Mazz”.

[4] Diario de Tabasco. 13. 09. 38.

3.3. CASUISMO LEGISLATIVO E INTERVENCION DE LAS AUTORIDADES ADMINISTRATIVAS

Si la legislación sindical en la mayoría de los países latinoamericanos es notoriamente minuciosa y detallada, ello se debe no sólo a un prurito legalista, sino a un principio de control externo e interno de las organizaciones y su funcionamiento. El legislador adoptado una posición dinámica frente al derecho sindical: por un lado, protege la asociación para fines profesionales, y por lo otro, trata de asegurar que el sindicalismo se desarrolle frente a ciertas pautas preestablecidas bajo la supervisión de las autoridades laborales y respetando el juego de la democracia interna de los sindicatos.

El intervencionismo administrativo en la vida sindical en nuestra región es una característica conocida, que se refleja tanto en la legislación de fondos como en las funciones atribuidas en los ministerios de trabajo. Normalmente, la legislación comienza por determinar la estructura sindical para lo cual define los diversos tipos de sindicatos de base que podrán constituirse y especifica el número mínimo de afiliados. Al tratar de las organizaciones de grado superior, la ley influye en su creación estructura y desarrollo mediante requisitos en cuanto al número de sindicatos constituyentes, las categorías de trabajadores representados (organizaciones horizontales o verticales), y las funciones que pueden ejercer, a menos que las excluya del régimen sindical.

La legislación especifica los diversos documentos e informaciones que deben someterse a la autoridad laboral (acta de fundación, lista de miembros, composición de la comisión directiva, estatutos). La experiencia demuestra que este momento es propicio para todo tipo de injerencias en el ejercicio de los derechos sindicales estas pueden provenir de los empleadores y estas pueden consistir en practicas de discriminación antisindical, -Principalmente despedidos- y de la propia administración laboral. Si las legislaciones conceden a los fundadores de un sindicato una protección sindical contra los actos de discriminación, dando así un contenido legal a su política tuitiva en materia sindical. En cuanto a las injerencias administrativas pueden llegar a pedir o postergar indefinidamente el otorgamiento de asesoría jurídica, principalmente por motivos políticos mediante subterfugios o trabas de naturaleza jurídico legalistas.

El otorgamiento de la futura vida sindical se realiza en gran parte a través de los estatutos, y por esta razón la legislación le presta una atención particular. Un sistema muy difundido es el de establecer una lista enunciativa de las materias que deben ser atendidas por los estatutos; otra más conflictiva prefiero especificar el contenido de estas materias aun cuando la legislación puede ser muy general al establecer las pautas a que deben atenerse los estatutos es muy frecuente encontrar disposiciones mas o menos detalladas tales como las asambleas, su convocatoria, su Quórum, las condiciones para ser dirigente, el procedimiento de elecciones y el régimen financiero de las organizaciones.

Estrechamente relacionado con lo anterior esta la cuestión relativa a la dirección sindical entre los requisitos que deben cumplir los dirigentes conforme a la ley figuran generalmente los de edad, nacionalidad, y ejercicio de la profesión representada por el sindicato. Esta ultima condición ha contribuido a evitar que las funciones sindicales recaigan en personas ajenas a las organizaciones de trabajadores, problema este que se presenta con cierta agudeza en otras regiones. En cambio no ha disminuido la conocida politización de la mayoría de los dirigentes, cualquiera que sea su ideología, a pesar de las esporádicas prohibiciones impuestas por la ley con respecto a sindicalistas de determinada filiación ideológica o partidaria. En cuanto al requisito de la nacionalidad, conviene decir que algunos de los países lo han establecido en forma rígida limitada.

3.2. EL SINDICALISMO EN EL SECTOR PUBLICO.

Frente al continuo crecimiento del empleo público y la proliferación de los servicios y empresas del Estado, resulta especialmente importante el problema de las condiciones de trabajo en este amplio sector y la participación de los funcionarios y otros trabajadores estatales en la determinación de tales condiciones a través de sus representantes, y en particular de sus organizaciones. El funcionario público siempre constituyó una categoría separada en lo que se refiere a la reglamentación de sus derechos laborales. En lo que concierne al derecho de sindicación, le era negado por la doctrina más respetada en una época en que ya tenía amplia aceptación para el sector privado. Algunos juristas notables sostenían a comienzos de siglo que el principio que inspira al sindicalismo es la lucha contra la explotación por el capital, y sus fines, la discusión con los empleadores de las condiciones de trabajo. Dado que en la función pública esas condiciones son fijadas por la legislación, el sindicato no tenía razón de ser.

Entrando más a fondo en el examen de esta cuestión, se trató de distinguir entre funcionarios con autoridad y funcionarios de gestión o administración, o entre funcionarios públicos propiamente dichos, cubiertos por el derecho administrativo, y funcionarios o dependientes de entidades autónomas, para reconocer el derecho de sindicación solo a favor de los segundos, comprendidos dentro del derecho laboral y, por lo tanto, con iguales derechos que los demás trabajadores. Actualmente, estas contiendas están superadas en la mayoría de los países del mundo, por lo menos en los que se refiere al derecho de los funcionarios y otros trabajadores del Estado de crear organizaciones para la promoción y defensa de sus intereses, tal es el caso de nuestro estudio como lo es el Sindicato de Profesores del Colegio de Bachilleres de Tabasco.

Ya en los trabajos preparatorios [1]realizados en la OIT para la adopción del Convenio sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación, 1948 (Núm. 87), recalcaron que la garantía del derecho de sindicación debía aplicarse a los empleados y trabajadores públicos y a los trabajadores de las industrias nacionalizadas. “Parece, en efecto que no sería equitativo establecer, desde el punto de vista de la libertad sindical, una distinción entre los asalariados de la industria privada y los trabajadores de los servicios públicos, puesto que los unos y los otros deben tener la posibilidad de asegurar, mediante la organización, la defensa de sus intereses, aunque esos intereses no sean siempre de la misma naturaleza.”[2]

En la práctica resulta que existe, según ciertas fuentes, 15 millones de funcionarios públicos, de los cuales aproximadamente un 25% están organizados. Esta cifra es elevada si se le compara con la tasa general de sindicación y si se tiene en cuanta la idiosincrasia del funcionario y en particular, la actitud de numerosos gobiernos frente al sindicalismo en el sector público. En efecto, en algunos lugares de México todavía no se reconoce el derecho de sindicación de los funcionarios, y a veces tampoco de los trabajadores empleados en las empresas públicas o en los organismos autónomos del Estado.



[1] OIT: Libertad sindical y relaciones del trabajo, informe VII a la 30ª reunión (1947) de la Conferencia Internacional del Trabajo (Ginebra, 1947), pág. 107.

[2] Ibid.